La música para entrenar no se elige por la letra. Se elige por los golpes por minuto, y esa es la parte que casi ninguna lista te cuenta. Una canción preciosa a ritmo lento no sirve para correr por muy motivadora que sea la frase.
Esta guía va por tipo de entrenamiento, y al final explica por qué el ritmo importa más que el mensaje.
Para calentar
Ritmo medio, nada de arrancar a tope. Sirve casi cualquier cosa bailable: Celso Piña, Marc Anthony, Bad Bunny.
Para levantar peso
Aquí lo que se busca no es velocidad, es peso en el sonido: algo lento y contundente, que acompañe el esfuerzo en vez de meterte prisa.
Para correr
Ritmo constante y rápido. Lo ideal es que el paso caiga con el pulso de la canción: cuando eso pasa, cansa menos de verdad.
- Daft Punk — electrónica de pulso fijo, hecha para esto sin pretenderlo.
- Karol G y Maluma — reggaetón, que tiene un ritmo muy estable.
Para el último empujón
La canción que te guardas para cuando ya no puedes. Esta sí se elige por la letra, y tiene que ser una sola: si la pones siempre, deja de funcionar.
Para estirar o volver a la calma
Lo que casi todo el mundo se salta. Bajar el pulso también se entrena.
Natalia Lafourcade o Juan Luis Guerra.
Si lo que buscas es una frase para la foto del gimnasio
Cambia la regla: ahí sí manda la letra. Y un consejo: las frases de deportistas funcionan mejor que las de canciones en ese contexto. Tenemos páginas de Messi, Maradona y fútbol con material mucho más aprovechable.
Por qué el ritmo importa más que la letra
Porque cuando entrenas fuerte no estás escuchando la letra. Estás respirando, contando y aguantando. Lo único que llega es el pulso.
Por eso la música en un idioma que no entiendes funciona igual de bien, y por eso la canción más emotiva del mundo puede ser inútil en una serie de sentadillas. Elige por ritmo, y guárdate la letra para el calentamiento y para el final.
Cómo elegir la canción según el momento del entrenamiento
- Calentamiento: ritmo medio. Empezar con el tema más acelerado te quema antes de tiempo. Sube el pulso poco a poco.
- La serie fuerte: el tempo más alto. Aquí van los temas que te hacen apretar. Ten identificados dos o tres para los momentos duros.
- La vuelta a la calma: baja las revoluciones. Terminar con algo tranquilo ayuda a que el cuerpo se recupere.
- No cambies de canción cada treinta segundos. Estar peleando con el móvil rompe el ritmo. Prepara la lista antes de empezar.
Preguntas frecuentes
¿La música mejora de verdad el rendimiento?
Sí. El ritmo ayuda a mantener el ritmo del ejercicio y distrae de la sensación de esfuerzo, sobre todo en cardio.
¿Qué tempo va bien para entrenar?
Para trabajo intenso, temas rápidos; para fuerza y series pesadas, algo con pegada que te active. Lo importante es que el ritmo empuje.
¿Vale cualquier estilo para el gimnasio?
El que a ti te motive. No hay un género obligatorio: lo que a uno le enciende, a otro le da igual. Prueba y quédate con lo que te funcione.
¿Es mejor una lista fija o ir cambiando?
Una lista preparada evita perder tiempo y mantiene el ánimo. Renuévala cada cierto tiempo para que no se te haga rutina.
¿Con qué termino la sesión?
Con algo tranquilo que acompañe los estiramientos y baje pulsaciones. El cierre también forma parte del entrenamiento.
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